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National NOW Times >> Winter 2007  >> Article

Los tiroteos en las escuelas dirigidos a niñas apuntan a un problema más profundo de violencia contra las mujeres

Por Kim Gandy, Presidenta de NOW

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NOW demanda un paro a la violencia en contra de las mujeres.

Lisa Bennett, fotógrafa

NOW demanda un paro a la violencia en contra de las mujeres.

El pasado 2 de octubre, Charles Carl Roberts IV, un hombre de 32 años de edad, ingresó a una escuela Amish en Pennsylvania y le disparó a 10 niñas, cinco de las cuales murieron. Luego se disparó a sí mismo cuando la policía intentaba ingresar a la escuela.

Según las noticias, Roberts dijo que él había abusado sexualmente a dos niñas de su familia 20 años antes y estaba teniendo pensamientos de hacerlo de nuevo. Las pruebas encontradas en el lugar sugieren que tenía intenciones hacer lo mismo con las niñas de la escuela en ese día.

Este acontecimiento aterrador, no es aislado. Sólo cinco días antes, Duane Morrison, de 55 años, entró a una escuela secundaria en Colorado y tomó a cinco niñas como rehenes, liberando a los niños. Luego de encerrarlas en un salón de clase las agredió sexualmente. Acto seguido asesinó a Emily Keyes, de 16 años, para luego quitarse la vida.

Es comprensible que los tiroteos masivos en las escuelas ocasionen alarma en la comunidad y la nación, que no logra entender como alguien puede cometer actos tan monstruosos. Estos crímenes espeluznantes de por sí son tristes y perturbadores, pero también arrojan luz sobre problemas más profundos.

En general, las noticias de prensa sobre estos dos casos recientes no destacaron el hecho de que las víctimas hubieran sido niñas. Si se hubiera tratado de estudiantes de un grupo racial o religioso específico, de inmediato y en forma reiterada los hechos hubieran sido calificados como delitos de odio. No es este el caso cuando el blanco es el género.

Corresponde a NOW y a las feministas en general preguntarse: ¿Por qué la violencia contra las mujeres sigue siendo tan predominante en Estados Unidos?, ¿Por qué los hombres y los jóvenes cometen asesinatos, violaciones, agresiones sexuales y otras formas de violencia contra mujeres y niñas?

El problema es tan generalizado que no puede explicarse con la teoría de “unas cuantas manzanas podridas”. La violencia contra las mujeres es una ocurrencia demasiado común como para no considerarlo un problema social que merece una respuesta seria y de amplia base.

En los diferentes tiroteos ocurridos en las escuelas las mujeres han sido el objetivo, pero no se trata sólo de hombres adultos. Se da el caso de adolescentes y jóvenes que han perseguido y asesinado a ex novias y jóvenes mujeres que los han rechazado o que se han reído de ellos. En 1998 en Jonesboro, Arkansas, Mitchell Jonson y Andrew Goleen, de sólo 13 y 11 años de edad, asesinaron a cuatro niñas y a una profesora, dejando heridas a otras nueve niñas (un profesor también resultó herido). En el año 2000, un niño de 6 años de edad de Michigan le disparó y mató a una niña con quien había estado pelando.

Los hechos sobre la violencia contra las mujeres son preocupantes. Las mujeres están sujetas a un riesgo diez veces superior que los hombres a ser asesinadas por una persona íntima: esposo, ex esposo, novio o compañero. La encuesta nacional contra la violencia sexual informa que en el año 2004 se produjeron más de 2000 violaciones y agresiones sexuales contra mujeres.

Este tipo de noticias son de diario acontecer: violaciones y acoso sexual a mujeres militares por parte de sus compañeros de armas, mujeres embarazadas asesinadas por sus aparentemente amorosos maridos, hombres que buscan niñas en Internet para satisfacer su lujuria.

Dado que buena parte de los ataques a las mujeres provienen de alguien que conocen, o que son elegidas simplemente por el hecho de ser mujeres, parece pertinente preguntarse: ¿por qué?

El educador y autor Jackson Katz explica: “No se trata solamente de la violencia que se trasmite en los medios de comunicación sino de la construcción de una masculinidad violenta como norma cultural. Desde la música rock y rap, los videos, las películas de acción de Hollywood, los deportes profesionales y universitarios, la cultura produce una serie de imágenes de hombres violentos y abusivos y promueve características tales como la dominación, el poder y el control como medios de establecer y mantener la masculinidad”.

El estigma prevaleciente contra el “ser femenino” o el de compartir algún rasgo con las mujeres camina paso a paso con la imagen agresiva de la masculinidad en nuestra cultura. El mensaje que reciben los jóvenes a quienes el entrenador dice “no lances como una niña” o “no seas nena” es que las mujeres son débiles, incapaces y definitivamente no iguales.

Como generalmente las mujeres se perciben como inferiores a los hombres, un rechazo o insulto donde se utiliza la comparación con una mujer puede llegar a lastimar el frágil ego masculino de manera tal que un joven o un hombre en busca de reafirmar su autoridad bien puede acudir a amenazas o a actos de violencia como su próximo curso de acción.

Es difícil ignorar los mensajes de que la violencia y la intimidación son tácticas aceptables para obtener lo que se desea, particularmente en un momento cuando la guerra y la tortura obtienen el sello de aprobación de la oficina más importante del país.

Actos atroces y de violencia se cometen diariamente contra las mujeres. Aun cuando no se mencionen en las noticias, la violencia contra las mujeres se aloja en cada esquina de nuestro país.

¿Qué podemos hacer para prevenir y eventualmente detener las violaciones y la violencia contra las mujeres? Es claro que se necesita educación y cero tolerancia por parte de los dirigentes masculinos en toda organización y campo, incluyendo los deportes, las fuerzas militares, el entretenimiento, las escuelas, el ejercicio de la ley y el gobierno.

NOW ha venido luchando durante largo tiempo para incluir el género (al igual que otros grupos hostilizados y desprotegidos) en la legislación sobre delitos de odio, pero tal legislación aún no ha sido aprobada en el Congreso. Es más, los delitos de odio en base en el género ni siquiera hacen parte de las estadísticas que lleva el FBI.

Si Estados Unidos quiere ejercer alguna autoridad sobre la forma en que las mujeres son tratadas en otras partes del mundo, debemos establecer nuestras prioridades en casa.

En este mismo momento otra mujer o niña está siendo acosada, abusada, violada o asesinada. El temor a los depredadores sexuales, abusadores y asesinos esta ocasionando que las niñas y las mujeres caminen con recelo hacia la escuela, el trabajo, la tienda e incluso hacia las propias puertas de su hogar. ¿Cuándo diremos, ¡basta ya!?

Lisa Bennett, Directora de Comunicaciones y Gina Mittal, Practicante de Comunicaciones contribuyeron a este artículo.

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